A principios del año, Marvel Studios consiguió los derechos de Spider-Man para sus películas, gracias a un acuerdo con Sony. Esta empresa nos trajo la trilogía Spiderman y dos entregas con el título The Amazing Spiderman. Debo recalcar que Sony no ha renunciado a sus derechos sobre el trepamuros, ya que seguirá creando y produciendo películas del personaje, además de aparecer en las de Marvel. Estuvieron meses eligiendo al actor que interpretará al próximo Spiderman. Marvel elegía uno pero a Sony no le llegaba a convencer. Los posibles actores eran: Asa Butterfield (El juego de Ender), Judah Lewis (Demolition), Matthew Lintz (Pixels), Tom Holland (Lo imposible), Charlie Plummer (Boardwalk Empire) y Charlie Rowe (Red Band Society).
Se rumoreaba que iba a ser Asa Butterfield, pero poco después se desmintió e hicieron oficial al actor que interpretará al Hombre Araña: Tom Holland. La primera vez que le vi en la gran pantalla fue en Lo imposible junto a Naomi Watts, cuyo director fue el español Juan Antonio Bayona. En mi opinión, lo hizo bastante bien. Era muy creíble y conseguía ponerme en su piel durante toda la película. A los demás actores no les he visto actuar en sus respectivas películas, así que le doy un punto de confianza a Tom Holland para que interprete a Spiderman. Seguro que lo hará genial. Debían tomar una decisión cuanto antes ya que será introducido en la próxima película del capi. Hará su gran debut en Capitán América 3: Civil War, y ya confirmaron, tanto Marvel como Sony, que no harán un nuevo reinicio del trepamuros ya que todo el mundo sabe cómo se convierte en Spiderman. En las películas, Peter Paker ya tendrá los poderes arácnidos y será un adolescente estudiante de 16 años. A lo largo de las películas le veremos crecer hasta ser un hombre, parecido a lo que ocurrió en la saga de Harry Potter. Gracias al acuerdo, Spider-Man forma parte del Universo Cinematográfico de Marvel. El superhéroe tendrá una película en solitario el 28 de julio de 2017, de la mano de Sony Pictures y Marvel Studios. Su productor será Kevin Feige (Vengadores: La Era de Ultrón). Pero antes le podremos ver en la tercera entrega del Capitán América (6 de mayo de 2016), aún sin el primer teaser y/o tráiler de la cinta. Ambas películas están incluidas en la esperada Fase 3. No me imaginaba que llegase a estar el trepamuros junto al propio Iron Man (Robert Downey Jr.) o Capitán América (Chris Evans). Será gracioso y divertido. He de decir que me esperaba que hiciese un misero cameo en Vengadores 2 pero no pudo ser. De todas formas, es un sueño hecho realidad para todos los fans del arácnido. Me incluyo.
“Tendemos a convertir nuestras vidas en prisiones: El guardia te lleva
hacia tu celda. Sientes la presencia sofocante de tu nuevo hogar. Te imaginas
cada vía de escape posible. Soñabas con cómo iba a ser tu vida, y los sueños no
terminaban así.
En la noche te despiertas preso de pánico, temiendo que vayas a derrochar
toda tu vida aquí. Te hundes en la desesperación.
Siguen pasando los días. La desesperación se convierte en aceptación. Odias
todo lo que hay en este lugar, pero en tu corazón empiezas a creer que
realmente debes estar aquí.
Los meses se hacen años. Te sientes tan cómodo entre estas paredes que, sin
darte cuenta, dejas de soñar con salir jamás.
Un ruido horrible te despierta en la noche: un hombre aparece en la puerta.
Él pagó tu deuda, te puedes ir. En vez de alegrarte te paralizas en temor...Este
lugar es todo lo que conoces ¡Debes estar aquí! ¡Mereces estar aquí! Aquí te
sientes cómodo. Le dices que quisieras salir pero que no puedes…Esta celda es
tu hogar ahora.
Con un corazón apenado acepta tu decisión, cierras la puerta y él,
simplemente, se aleja…”
La celda, Dan Stevers
Hoy no he conseguido escribir; las
palabras ya han hablado por sí solas. No hace falta explicación. Simplemente,
magnífico.
Atte: una servidora.
“La novedad atrae la
atención y aún el respeto, pero la costumbre lo hace desaparecer pronto; apenas
nos dignaríamos a mirar el arco iris si éste permaneciese por mucho tiempo en el horizonte”.
Tarde lluviosa en la capital madrileña. El Levante llegaba al Santiago Bernabéu feliz y motivado tras haber vencido, dos semanas atrás, al entonces líder del campeonato: el Villarreal. El Real Madrid, por su parte, venía de empatar a 1 contra el Atlético de Madrid.
Antes de dar comienzo el encuentro, Cristiano Ronaldo, orgulloso, le mostraba al estadio su cuarta Bota de Oro. A continuación, los presentes guardaban un minuto de silencio en memoria del ex jugador blanco, Ignacio Zoco, fallecido el pasado 28 de septiembre.
Web oficial del Real Madrid (www.realmadrid.com)
A las 16:00 horas comenzaba el partido. En los primeros minutos, los granotas se hacían con la posesión del balón sin ocasionarle demasiado peligro al cancerbero contarricense. Poco les duró este control a los de Alcázar, pues los merengues comenzaron a hacerse con el control del esférico, al tiempo que se acercaban a la portería rival.
Fue en el minuto 27 cuando llegaba el primer tanto de los blancos. Marcelo recuperaba el balón en el centro del campo y combinaba con Cristiano. Tras la devolución por parte del portugués, el brasileño se adentraba en el área y sorprendía a Rubén con un remate cruzado.
Twitter oficial del Real Madrid: @realmadrid
Dos minutos después, Kroos, tras la gran parada de Keylor Navas al remate de cabeza de Deyverson, robaba el esférico en la medular y se lo cedía a Ronaldo. El funchalense se inventaba un espléndido y veloz remate, que acababa en la red.
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Ya en la segunda parte, los madridistas intentaban ampliar su distancia en el marcador, pero se encontraban con las manos de Rubén.
En el 76', Benítez realizaba su tercer cambio. Sustituyendo a Kovacic en el terreno de juego, debutaba el hijo de Paco Llorente, sobrino de Paco Gento y nieto de Ramón Moreno Grosso: el canterano Marcos Llorente.
Finalmente, en el minuto 81, llegaba el tercer y último tanto del encuentro. Jesé fue el encargado de anotarlo. El canario, tras haber sustituido a Isco en el terreno de juego (69'), se adentraba en el área y, después de marcharse de un defensa por medio de una bicicleta, ejercía un potente disparo que sentenciaba el choque.
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EL Real Madrid se posiciona líder en la clasificación (empatado a puntos con el Celta y el Barcelona) y ya comienza a pensar en su próximo encuentro en Champions contra el PSG (próximo miércoles a las 20:45 horas). Mientras, el Levante se sitúa decimoctavo y ya se centra en su próximo partido liguero contra la Real Sociedad, con el objetivo de abandonar los puestos de descenso (próximo domingo a las 12:00 horas).
Cristiano ofreció la Bota de Oro al Bernabéu antes del partido (Real Madrid C.F.)
Esta es la actual clasificación del campeonato liguero:
Durante
mucho tiempo me he preguntado qué era el humanismo, para qué
servía. He llegado a pensar, incluso, que no servía para nada, que
era un fracaso para el progreso el hecho de que alguien estuviese haciendo
una tesis doctoral sobre la civilización mesopotámica cuando podría
tratar de contribuir en la lucha contra el cáncer habiendo estudiado
medicina. He seguido caracoleando mucho tiempo alrededor de este
pensamiento, porque yo soy humanista por naturaleza, no soporto los
números, me aburren, me parecen rutinarios -aunque no lo son en
absoluto, hay algunos aspectos que encuentro fascinantes, pero nunca los he dado en la escuela-. No puedo, yo necesito tener mi pensamiento siempre a mil
revoluciones, caminar constantemente al borde del delirio. Necesito
cine, teatro, música, literatura, política, debate, conversación.
Pero hay también otra parte de mí que necesita devolver la
racionalidad al mundo, para evitar que me caiga en ese precipicio en
el que estoy constantemente haciendo equilibrios. Mis dos partes
batallan constantemente por llevar la iniciativa a cada instante en
que vivo, una batalla cruenta y feroz, como la que en El lobo
estepario mantienen la parte humana y la parte animal de Harry Haller. Me da
rabia, por ejemplo, tener tanta fe y no poder creer en Dios. Me da
rabia poder escribir lo que pienso con tanta facilidad y saber que
nunca voy a salvar una vida apretando las teclas de un ordenador. Me
da rabia, incluso, estar en medio de una discusión política,
defendiendo una posición concreta, y darme cuenta mientras hablo de
que en realidad no se nada. De que hay infinitas posibilidades de que
esté total y absolutamente equivocado.
Pero
soy humanista, por fin lo he aceptado. Cuando en cuarto de la ESO me
obligaron a elegir entre ciencias o letras y yo, basándome
únicamente en mi expediente y en la diferente reputación social que
tenía cada uno de esos dos caminos, elegí ciencias... desde luego
que entonces no tenía ni idea de lo que yo era. Y por supuesto que
era humanista, ya lo era desde hacía mucho tiempo, lo que pasa es
que no tenía ni idea de lo que eso significaba. Porque nadie me lo
había explicado nunca. Qué cojones, yo quería hacer latín y
biología, y cuando me dijeron que eso no podía ser no tenía ni
pajolera idea de por qué tenía que ser así. Pero así tenía
que ser.
El
caso es que, una vez que he aceptado mi humilde condición, mi cabeza
necesita encontrar una serie de respuestas a ciertas cuestiones que
mi mente ha ido aplazando justificándose en el hecho de que todavía
era demasiado joven como para encontrarme a mí mismo (de hecho,
nunca dejamos de serlo) o como para articular un pensamiento
concreto. Algunas preguntas siguen ondeando mi mente y por el momento
no pretendo encontrar las respuestas. Otras, como la que hoy formulo,
se me descifran por casualidad. Así como Juan Palomo, yo me lo
guiso, yo me lo como. Y luego lo escribo pa' que os lo comáis
vosotros.
Lo
más sorprendente de toda esta historia, o quizás lo más
previsible, es que no fue un profundo razonamiento, fruto de una
lectura concienzuda, lo que me dio la respuesta, sino que ésta vino
desde el propio delirio irracional, desde mi otra parte (ahora entiendo la dialéctica platónica), la que
aflora al cerrar los ojos -apagar el mundo- y escuchar una canción.
Ésta canción. No es una pieza de Bach ni unos versos de Víctor
Jara, es la banda sonora de una peli de Tarantino. En fin, cosas que
tiene la vida. Por favor, seguid leyendo mientras la escucháis de
fondo. A lo mejor todo esto es una tontería, una cavilación
pretenciosa y fantasiosa. Es probable, de hecho, hay una parte de mí
que no deja de repetírmelo, una y otra vez. Pero no la voy a
escuchar. Hoy, por lo menos, no.
La
canción habla de un grupo de músicos y un anciano. El anciano -el
fantástico músico Gheorghe Zamfir- toca una zampoña rumana, un
instrumento que encuentra sus orígenes en los altiplanos andinos, y
que los indígenas tocaban en sus rituales y en sus celebraciones.
Por detrás de él toda una orquesta de músicos con instrumentos de
viento y de cuerda, forman la masa de sonido que ejerce de base y
fondo. Una orquesta previamente pensada y diseñada instrumento por
instrumento, nota por nota, para alcanzar la exquisitez armónica.
Pero, y a pesar de la complejidad de la composición, sobresale por
encima de cualquier otro sonido la zampoña. Destaca porque denota
individualidad propia, identidad al margen del colectivo, autoestima
y personalidad. Y libertad. Sobretodo libertad. Ese instrumento se
diferencia del resto porque sus notas fluyen totalmente a través del
ambiente, como si fuesen un hilillo de humo ondulando, bailando con el viento.
La zampoña no ha necesitado un complejo proceso para crearse. Se ha
hecho a partir del tallo de las plantas, ha nacido y se ha germinado
en la propia naturaleza, y sólo ha necesitado unas manos desnudas
para su elaboración. No ha necesitado más, ni adornos, ni aderezos
formales, ni disfraces, ni siquiera un espejo donde mirarse y donde
compararse con otros instrumentos. El sonido
fluye por sí solo sin la ayuda de nadie. Y fluye porque es
auténtico, porque es cercano a la naturaleza, es sencillo. Y,
sobretodo, porque tiene unas manos extraordinarias que lo emplean.
Porque un maestro ha tallado el instrumento, lo ha domado con destreza y ha
perfeccionado su técnica a través de los años. Esa zampoña es la
que otorga belleza real a la composición. Es culpable de las
lágrimas del público: es portadora de los sentimientos, de los
arrebatos del alma, los anhelos que se desprenden de los ideales. Y
es culpable, y es el sentido propio de la vida. La esencia de la vida
sólo se puede captar a través de un viaje de las emociones. Un
viaje que nos permita volar alto y despojarnos de todo tipo de
imperativo o necesidad que no derive de nuestra propia voluntad. Un
viaje que nos permita quitarnos el peso de la armadura de esta
fatigosa sociedad que impide al individuo caminar y ser libre, y que
lo encierra dentro de una rutina, de una apariencia que “debemos
mantener”, de unos objetivos que “debemos cumplir”, pero que
nosotros no tenemos la potestad de decidir, porque hemos nacido en
este sistema y en él vamos a morir. No se puede encarar la vida
desde una perspectiva puramente científica y racional, porque
entonces nos estamos esclavizando totalmente, nos estamos programando
y mecanizando dentro de unos parámetros y unas leyes fijadas, nos
estamos cortando las alas, estamos poniéndonos barrotes a nosotros
mismos. Una sociedad que desprecia el humanismo y lo relega a una
categoría menor, lo asocia a un tipo de conocimiento “accesorio”,
pero realmente “innecesario”, puesto que no se adapta a los
parámetros de lo “económico”, de lo “productivo”... es una
sociedad que no tiene identidad ninguna, es una sociedad llamada a
morir desde el principio, es una sociedad decadente, sin esperanza,
sin perspectiva, condenada al fracaso desde el mismo momento en que
se ha forjado.
Todos
los animales saben optimizar sus recursos. El humano no es el ser
racional. Todos los animales son racionales. Ningún animal ve un
hondo precipicio y siente el brutal impulso de saltarlo, porque es
racional y sabe que saltar le conllevará la muerte. El humano sí
siente ese impulso. El humano, cuando se encuentra en una tesitura
que lo lleva al borde del irracionalidad, es capaz de saltar. Y no
estoy hablando de suicidio, que es una decisión que ha sido
analizada en base a parámetros racionales. Estoy hablando de ver
belleza donde otros ven rocas, de ver camino donde otros ven
distancia, de ver vida donde otros ven muerte. Estoy hablando de
locura...
Parte
de ese impulso que nos puede llevar a saltar un precipicio es el que
da al pintor el coraje para dar la primera pincelada al lienzo. O lo
que lleva al poeta a empuñar la pluma sobre el papiro y dar rienda
suelta a su pensamiento, dejándolo fluir. Pero es también el
impulso que lleva a los grandes filósofos a figurarse cuestiones
acerca del origen de nuestra existencia. Impulso que recogen los
científicos para tratar de resolver esas cuestiones a a través de
formulaciones teóricas. Impulso por el cual nos invaden los temores
en la soledad de una habitación vacía, sin ningún peligro que nos
aceche, cuando entendemos y nos maravillamos de lo profundamente
insignificante que es nuestra existencia a ojos del universo. Somos
seres artísticos, creativos, profundamente humanistas. El homínido
que se acercó a esa llamarada candente que prendía de un árbol
tras una intensa tormenta y decidió tomar una rama y contagiar esa
vehemencia corpórea a otro cuerpo no lo hacía preso de un
pensamiento racional, porque el pensamiento racional le hubiese
dictado huir, marcharse lejos del peligro. Algo inmerso dentro de lo
más profundo de su consciencia le decía que tenía que acercarse al
fuego, aunque no sabía todavía por qué, ni para qué, ni qué
sentido tenía hacerlo. No hubo una valoración previa de la
actuación, de sus posibles consecuencias, o del rédito económico
que le pudiese proporcionar. Es nuestra creatividad lo que nos
permite avanzar, y la creatividad no es más que dar luz a una pizca
dosificada de esa locura interior que nos azota constantemente. No
estoy diciendo no a la ciencia. No estoy diciendo no a la tecnología,
no estoy diciendo no a la economía. La ciencia, la tecnología y la
economía son mis amigas. Y son mis peores enemigas. Quienes hoy son
los dueños del mundo nos imponen un sistema educativo que separa el
humanismo de estas tres cosas, como si fuesen antagónicas, cuando en
realidad no son sino dos partes de una misma moneda, que se necesitan
la una a la otra para subsistir. Humanismo debe de ser el hilo que
teje nuestro entramado económico, científico-tecnológico y cultural. Debe
hacerlo, para no permitir que estos tres se alejen demasiado de
nosotros. Política es el resultado de esta ecuación, aunque la
política del siglo XXI tiene poco que ver con ésto que he descrito.
Humanismo es el arte de ser humanos. Cuando la economía se diseña
para hacernos perseguir el dinero, entonces nos está empujando a
perseguir algo que no es, por definición, parte de nosotros, algo
que no es naturaleza, algo que no es humano. También se aleja de
nuestros propios orígenes la tecnología que se diseña para matar,
o la cultura que justifica los principios ideados por los intereses
de unas élites, la cultura que aplasta y limita nuestra voluntad
colectiva, nuestro deseo de saltar. Nadie es dueño de nuestras
propias necesidades, nadie tiene legitimidad para dictarnos qué es
lo queremos y qué es lo que necesitamos, porque somos seres dotados
con el hermoso regalo de la consciencia. Hay que ser humanista para
entenderlo. Hay que atreverse a pensar, para empezar a vivir.
Suena
el despertador. Me levanto y me estiro un poco. Así, para descargar
tensiones. Me preparo un café y un par de tostadas. Doy los buenos
días a Jorge, mi compañero de habitación, y nos sentamos el uno
frente al otro para desayunar. Por un momento, me siento tentado de
poner la radio y escuchar qué se cuece en las ondas. Pero es sábado,
casi la una de la tarde ya, y la programación en un día así me
produce un poco de tirria. Jorge y yo nos ponemos a hablar de algunas
de las noticias que han tenido lugar durante la semana. Sin duda, una
de las más comentadas en todas las comidillas públicas ha
sido el cara a cara entre Albert Rivera y Pablo Iglesias que emitirá
Salvados el próximo domingo. ''Empieza fuerte Évole'', dice mi
compañero. Asiento con la cabeza. Quizá este sea el cara a cara más
esperado del último año -¿he dicho quizá? Es. Es el cara a cara
más esperado-, aunque ver uno entre Rajoy e Iglesias sería también
para chuparse los dedos. Me parece muy bien eso de los cara a
cara, de las encuestas y de los mitines de partidos, pero un cosa
que quede clara: durante el verano, todos ellos, los políticos,
estaban calladitos, sin decir ni mu;
y ahora que las elecciones are coming, vuelven a
pronunciarse, a ser mediáticos, una y otra vez, una y otra vez, como una matraca que no cesa. Estuvieron en silencio durante un tiempo y ya están aquí de nuevo,
han vuelto. Es la lucha por la moqueta de despacho, por el machito,
como diría uno que yo me sé. Je, je.
Iglesias, Évole y Rivera en el 'cara a cara'. (Fuente: La Sexta)
''Y
a ti, ¿un debate a cuatro qué te parecería?'', me pregunta
Jorge. Ya lo propuso Iglesias el otro día. Rivera
aceptó, Sánchez también, pero el que no lo hizo -una vez más- fue
el señor Rajoy. Parece que el presidente tiene miedo a las
apariciones públicas, a debatir con otros compañeros de profesión.
En fin, el PP se encierra en sí mismo. No sé cuál será su táctica
para ganar las elecciones, la verdad. A lo mejor se creen que
haciendo vídeos chorras todo vale, que todo está a salvo, y que la
gente les votará por el mero hecho de pintar la cara a una chica
con la bandera de nuestro país. ''Lo bueno sería que después del
cara a cara entre Iglesias y Rivera hicieran el tan ansiado debate
a cuatro'', le digo a mi compañero. Pero nada, el PP se niega a
ello. ''Ojalá cunda el ejemplo y no sea el único cara a cara''.
Todo esto sucede con el sonido de fondo de las encuestas situando a
PP, PSOE y Ciudadanos en la cúspide de la política española.
Podemos, según Metroscopia, da un bajón, o, como diría Risto
Mejide, se da una hostia, una buena hostia. Y oigan, qué entrevista
más cómplice le hizo el otro día Risto a Iglesias en su rincón, comparándola con la que le hizo en el Chester, claro.
Pero bueno, he de decir que me gustó bastante, la verdad. Hablando de
encuestas, por si no lo saben, Podemos también ha hecho una.
Se ve que se sintieron ofendidos por la situación en la que les había
puesto Metroscopia y decidieron hacer una ellos. Pues guay, ¿no? El
problema es que Pablo Iglesias ha calificado a
Metroscopia de ''retuerce sondeos''. Sin embargo, cuando hace un año
a Podemos se le ponía por las nubes, bien que Iglesias les tiró
besitos. Sí, como los de los emoticonos del WhatsApp. Y luego está
la encuesta de El Español. O, para definirla bien, la recopilación
de encuestas de El Español, que posiciona a PP (28%) y PSOE (24%)
por delante de los dos nuevos partidos emergentes (ambos con un 15%).
Yo también tiro más hacia esa opción. La veo más real. Pero,
creyéndonos lo que dice Metroscopia, en ese caso, Ciudadanos tendría
la llave para gobernar España. Me explico. Quizá el subidón del
partido de Rivera se deba a las recientes elecciones catalanas, ya
que Ciudadanos, dentro de los partidos no independentistas, se
posiciona en Cataluña como el primero; por tanto, puede tener la
tecla para rebajar los humos de la independencia catalana, y también
los humos de muchos españoles que, en vez de colaborar
moderadamente, solo saben echar bilis contra Cataluña.
Y
es que somos un país de etiquetas, y de bandos. La dictadura de lo
políticamente correctos y del A o B
-algún día encontraré una palabra para definirla- marcan nuestra vida. Somos de
derechas o de izquierdas, fachas o rojos, comunistas o capitalistas,
del Madrid o del Barça, del PP o del PSOE, monárquicos o
republicanos. No hay término medio. Aristóteles tiene que estar
bastante enfadado con nosotros. Somos gente a la que le gusta el
morbo y el mal rollo. Seamos sinceros. Le he contado tantas veces
esta parrafada a mi compañero Jorge que él ya debe estar cansado de
mí. Mientras hablo con él, se lo vuelvo a decir. Si es que no tengo
remedio. Y no lo tengo porque hasta yo utilizo etiquetas. Y somos un
país, un pueblo, que se vilipendia a sí mismo. No somos tan mal
país, ni tan mala gente. Muchas veces, por redes sociales, es donde
más se insulta, se difama, a España y a los españoles. Sentirse
español no es decir aquello de viva España.
Sentir algo por un país es saber apreciar su cultura, su
gastronomía, su geografía. Con el tema del 12 de octubre, volvimos
a ver la polaridad que sufre nuestro país: dos sentimientos se encontraron,
frente a frente, malmetiendo el uno contra el otro. Lo mismo de
siempre. La misma rabia acumulada durante años. La Guerra
Civil, los dos bandos, siguen presentes en este país. Es triste, y
doloroso.
También
es triste el sistema educativo que tenemos. Y, sobre todo, es triste
tratar de comer el coco a los niños con simbología, banderas o
ideologías para que sigan una línea u otra. Lo peor es que si encima lo criticas parece que está mal. Un niño de tres o cuatro años
no tiene que seguir una bandera. Tiene que jugar, divertirse y dejar
que su cerebro se expanda para aprender. Pero el sistema educativo,
infectado de profesores mediocres -no digo que todos lo sean-, se
empeña en encajonar, encasillar, a los pequeños. Parece un sistema
militarizado, corrupto. Parece que quieren que no pensemos. ''¿Nos privan de la filosofía para hacernos más borregos?'', pregunto a mi
compañero. Él me escucha atentamente, corroborando muchas de las
cosas que digo.
(Fuente: @jordievole)
El
sistema. Todo está movido por un sistema que se está desmoronando
poco a poco. Todo se mueve por la pasta. Un sistema donde Bruselas
quiere volver a apretar las tuercas a los españoles. Pero no pasa
nada, Rajoy sigue diciendo que todo está bien. Todo por el sistema.
Un sistema donde el cerrojo más casposo de la Iglesia atenta contra la llegada de los refugiados sirios. Pero tampoco pasa nada,
porque luego reculan y cambian sus palabras, piden por ellos, por sus
almas. No sé cómo el Papa Francisco sigue en su puesto.
¿Un Papa tan progresista en un nido de cuervos...? Ojalá limpie la
institución. Pero eso, como el tan ansiado debate a
cuatro, parece un sueño lejano.
Llaman
a la puerta. Es Blai. Viene con un plato de macarrones entre sus
brazos. Lo trae acunado, como si se tratara de un bebé. ''¡¿Todavía
estáis en pijama?!'', nos dice a Jorge y a mí. Los tres nos reímos.
Blai deja su plato encima de la mesa y se une a nosotros. Jorge se
levanta de la silla y se va a la pequeña cocina que tenemos en la
habitación. ''¿Qué te vas a hacer de comer?'', le pregunto.
''Macarrones'', sonríe. Luego, cuando acabe de cocinar, me toca a mí
hacerme la comida. Macarrones también. Je, je. ''¿De qué vas a
hacer el artículo para el blog?'', me dice Blai. Sonrío.
Mientras escucho Mike Oldfield, voy pensando unas últimas palabras
para esta historia. ''¿Y tú, Blai? ¿De qué lo vas a hacer?''.
Aries: Fundarás el URU (Unión de Ridículos Unidos). Doblemente
unidos es síntoma de vuestra patología.
Tauro: Cogerás la
cogorza de tu vida hasta el extremo de convertir el vino en agua.
Géminis: Si no crees en
los horóscopos, ¿por qué diablos estás leyendo esto?
Cáncer: Morirás mucho,
pero tranqui; al día siguiente resucitarás porque en realidad estabas de
parranda. Mola mazo el movidote, ¿eh?
Leo: No fornicarás,
pero te importará un pimiento porque tienes la play.
Virgo: Descubrirás que
el delegado tirano de tu clase mató a Kennedy.
Libra: Beberás cerveza
¿Qué hay mejor que eso?
Escorpio: Conocerás la
excitación anal, y te encantará. Sin embargo, te lo callarás. Ahora lo tienes
más jodido (jeje).
Sagitario: Irás a comprarte
ropa de abrigo, y acabarás en Chalecoslovaquia. Luego no digas que los de la cerveza
con jamón y queso no te avisaron.
Capricornio: ¡Enhorabuena! ¡El
gen cuñado que llevas dentro madurará! Ahora saludarás a los niños con “¡Qué crack eres!” y “¿Qué? ¿Cuántas novias tienes ya?”.
Acuario: ¿Por qué guiñar
un ojo si puedes guiñar los tres? Pruébalo y tendrás loquito al género que más
te guste.
Piscis: Los hados te
deparan decisiones complicadas, así que rememora la filosofía clásica: ante la
duda, la menos dentuda. Lo agradecerás cuando vayas a mear si eres tío. Si eres
chorba, el amor de tu vida se la está cascando con vídeos en los que tú no
sales.
¿Quien no ha pensado nunca en como será el mundo en unos cuantos centenares de años? Que si coches volando, casas debajo del mar, viviendo en Marte gracias a unas casas domóticas increibles, etc. Pero esto nada tiene que ver con el futuro que nuestra escritora de hoy ha pensado para plasmarlo en su saga.
Nadie sabe lo que le pasó por la cabeza a Veronica Roth para crear un mundo distópico como el que nos encontramos en la Saga Divergente. Una ciudad rodeada por un alto muro, dividida en facciones, con una única gobernanta, cada facción en un sector, etc... Pero no importa como se le pasó esa idea por la cabeza, lo mas importante es que esa idea a funcionado, y no solo ha vendido millones de ejemplares de sus libros, si no que hasta la fecha ya han pasado por la pantalla grande dos de los tres libros de esta Saga. Pero antes de hablar de la película y de ver las críticas que ha tenido vamos primero a poner la sinopsis del primer libro: Divergente.
La humanidad ha estado a punto de extinguirse a causa de una serie de terribles guerras. Por eso, la sociedad creada al comienzo de la gran paz ha decidido agrupar a las personas en cinco facciones que tratan de erradicar los males que les llevaron a la guerra. Quienes culpaban la agresividad, crearon Cordialidad. Los que culpaban la ignorancia, se agruparon en Erudición. Contra el engaño surgió Verdad, contra el egoísmo, Abnegación, y contra la cobardía, Osadía.
A los dieciséis años, cada individuo debe elegir si permanecer en la facción de sus padres o cambiarse. Si se cambia, tendrá que renunciar a volver a ver a su familia. Tras la Ceremonia de Elección todos los chicos deben pasar por un proceso de iniciación: el que no lo supere se quedará sin facción, convertido en un paria.
La familia de Beatrice pertenece a Abnegación y, aunque ella valora mucho el modo de vida de su facción, no sabe si es lo suficientemente altruista como para dedicar su vida a los demás. La difícil elección de Beatrice marca el inicio de la saga, y la trama de Divergente se centrará en las pruebas de iniciación. Beatrice tendrá que ganarse su puesto en la facción y eso la llevará a competir contra sus compañeros; hará aliados y enemigos, y conocerá a alguien muy especial, una persona que jamás habría esperado encontrar.
Todos los lectores y por supuesto me incluyo, quedamos enganchados desde el primer capítulo a esta magnífica historia, y tras leer la saga al completo esperábamos con ansias el estreno de la película, llevada a la gran pantalla por Neil Burger. Muchos fans de las novelas distópicas han dicho que Divergente es una digna sucesora de otra famosa saga de libros Los Juegos del Hambre.
Shailene Woodley y Theo James son los encargados de dar vida a los protagonistas en la gran pantalla. Muchos de los fans no aceptan a Shailene como nuestra Tris, dicen que es seca y sosa, mientras otros la creen la idónea para el papel. Por otro lado Theo no ha recibido ninguna crítica pues según las lectoras es tal y como imaginaban a Cuatro.
Como en todas las películas basadas en libros sabemos que las críticas no siempre van a ser buenas, por un lado esta la gente que no se ha leído los libros y no saben de que va la historia que te dicen que está bien, que tiene una trama y un elenco increíbles, que los efectos especial son inmejorables. Pero después están aquellos que si se han leído el libro y que no le gusta como lo han llevado a la pantalla. Muchas veces, nosotros los lectores nos imaginamos como sería la película si la hiciéramos nosotros, y vamos al cine con muchas expectativas, y al llegar ves que muchas de las escenas que tu creías importantes, el director las ha suprimido y ha puesto otras no tan importantes para ti, y sales del cine con una sensación de impotencia y malestar, pues no pusieron todas las escenas que tu querías. Pero por otro lado esta la parte en la que el director de la película te cambia todo, se inventa escenas que no salen en el libro, se come personajes que en el libro eran importante, y es ahí cuando sales del cine con un cabreo monumental pues la adaptación no tiene nada que ver con el libro.
Las críticas de esta película no son muy malas, todos están de acuerdo en que cambiarían alguna que otra escena, pero que reparto, trama, escenas todo esta bien, y que esperan que en la siguiente no metan la pata y sea igual de buena que esta. ¿Se cumplirán sus deseos?