Estamos
en campaña electoral. Y se nota.
Se
nota por la cantidad ingente de carteles con el rostro de Sánchez o
Mariano pasados por el Photoshop. Alguno hay también de Soraya, cómo no.
Se
nota por el gigantesco cartel de Ciudadanos desplegado en Atocha. Algunos ven
la profecía de Orwell hecha realidad, yo veo una ridícula americanada.
Estamos en campaña y se nota. Se nota porque los políticos van a la televisión a echarse bailecitos, o al programa de Bertín Osborne a recibir una mamada. Rivera no ha ido, pero ya ha recibido la suya en el hormiguero (ese programa de humor cateto en el que de vez en cuando se hace política para catetos). Iglesias… a Iglesias nadie se la quiere chupar, pero él va siempre con la chorra fuera.
El que no recibe nada, ni felaciones, ni cariñitos, ni masajes en la espalda es Alberto Garzón. Al chaval lo marginan de todos los debates, es el pobre incomprendido de la política española. Lo peta en Twitter a cada debate, ese es su único consuelo. Un consuelo de mierda, vaya.
Estamos
en campaña y se nota. Se nota porque la cocina del CIS trabaja a todo gas y el
olor a refrito se expande por todas las comarcas. Aquí cada encuesta va a lo
suyo. Ciudadanos segunda fuerza política. Porque así tiene que ser. Síganme,
indecisos. Súbanse al carro ganador. Mayoría absoluta de la derecha. Síganme,
indecisos. Súbanse al carro ganador.
Estamos
en campaña y se nota. Se nota porque se habla de política en las calles. Se
nota porque sabemos todos de economía, porque tenemos la solución al fracaso escolar.
Se nota porque ahora nos preocupa la violencia machista, pero oigan, no hay
problema compañeros, recuerden los ojos vidriosos de Soraya y su consejo de
madre. Ya está todo solucionado. 51 víctimas mortales en lo que va de 2015.
Estamos
en campaña y ya nadie habla de suicidios. 3870 personas muertas por suicidio en
2013 (último año del que existen datos en el INE), lo que supone un aumento del
22% desde el inicio de la legislatura. Estamos en campaña y ya nadie habla de
pobreza. Un 29,2% de población en riesgo de pobreza o exclusión, las cifras más
altas de nuestra democracia.
Estamos
en campaña y no salen artículos hablando de la ley electoral. Informando a la
población de cómo funciona el sistema de circunscripciones que emplearán el día
20, único indicio de la existencia de una democracia en este país. Ningún
artículo explicando por qué miles de votos a Unidad Popular se irán
directamente a la basura. Ningún artículo explicando al hombre de ciudad que su
voto vale menos que el de las zonas rurales, que su voto pensado, analizado y
consensuado desde su sentir racional, tendrá menos valor que el del anciano
aislado de la estepa profunda que el día 20 introducirá la papeleta del Partido
Popular, obedeciendo servilmente a los mandatos del Señor. España de zarzuela y
castañuela, castiza, como el garrote que os atiza.
Estamos
en campaña y nadie cuestiona a la Monarquía. Estamos en campaña y nadie
cuestiona a la Iglesia. Estamos en campaña y nadie habla de brutalidad
policial. Tenemos miedo y nadie quiere tocar el Ejército. Tenemos miedo y nadie
quiere tocar el Estado. Tenemos miedo y la verdad nos da aún más miedo.
Pablo
Iglesias sonríe. Albert Rivera cuenta contigo. Pedro Sánchez es la única opción
de cambio. Mariano Rajoy ya tal.
Estamos en campaña y se nota, queridos lectores. A estas
alturas, ya sólo les pido una cosa. No se dejen engañar.
