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8 de noviembre de 2015

¿Por qué todo el mundo odia a Ana Pastor?


He empezado mi andadura en The Newsblog en medio de una amalgama mental que ha dado lugar a dos artículos en los que, torpemente, divagaba acerca de cuestiones tan existenciales como el humanismo o la naturaleza del ser humano. Tras una semana de descanso me he relajado un poco y he vuelto con otra cuestión, pero esta vez mucho más terrenal y enfocada al mundo del periodismo. Es una de esas preguntas que vienen a mi cabeza semanalmente, concretamente los domingos por la noche, tras echar una ojeada a esa caldera en ebullición que es Twitter mientras veo El objetivo. Luego se me va de la cabeza, pero esta vez he tratado de recogerla para intentar responderla en este artículo. Y bien, la pregunta es:


¿Por qué todo el mundo odia a Ana Pastor? (Vale, sí, la pregunta es el título, pero había que mantener un poco el suspense)


No, en serio, a ver. Cierto que tiene tantos detractores como defensores, sobretodo desde su llegada a La Sexta, pero lo cierto es que no deja indiferente a nadie. Lo que fundamentalmente se critica de ella es su forma de hacer entrevistas, que causa recelo tanto en la derecha como en la izquierda. De la derecha se puede entender este odio, debido a la cadena para la que trabaja y por su pensamiento ideológico. Pero hay un amplio sector de la izquierda al que también les resulta insoportable, y no pueden aguantar más de diez minutos de entrevista sin ponerse histéricos. Estoy seguro de que muchos de los lectores, cualquiera que sea su perfil ideológico, se van a sentir identificados con esto que estoy diciendo.
¿Por qué una simple periodista causa tanto debate por el simple hecho de hacer su trabajo? Veamos cuales son las principales críticas que recibe.




De Ana se dice que interrumpe constantemente a los invitados y no les deja hablar, que quiere ser protagonista en todas sus entrevistas. ¿Es eso malo? En absoluto. Hace bien. Hay dos tipos de entrevistas. Están las entrevistas atemporales, de tipo artístico, cultural o bien a figuras de autoridad que, más allá del interés general, tienen una serie de valores de carácter constructivo y productivo que aportar a través de su testimonio. En este tipo de entrevistas, el protagonismo del entrevistado debe ser total. Ahora bien, en las entrevistas de tipo político que tienen una demanda temporal, el periodista debe intervenir constantemente para mediar el tono discursivo y evitar que la entrevista se convierta en un mitin o en un alegato, por mucho que los designios del entrevistado sean más o menos legítimos. Ana Pastor es una especialista en el segundo tipo de entrevistas —mucho más difíciles—, pero también es capaz de cambiar el tono y darle las riendas al entrevistado cuando la situación lo requiere (como ocurre en el último programa con la entrevista a Malala).

De Ana Pastor también se dice que da la sensación de que las preguntas que transmite no corresponden a su pensamiento, sino que lo que trata es de trasladar cuestiones que 'se supone' la gente se pregunta. Esto hace que muchas personas se alarmen ante ciertas cuestiones que se atreve a realizar y que, dicen, “la dejan en evidencia”. Ejemplo reciente de ello lo tenemos en la última entrevista a Ada Colau, donde al hablar de la desobediencia civil comparó el dejar de pagar el IVI con la lucha por derechos fundamentales como la vivienda o la autodeterminación de los pueblos. El planteamiento de Ana Pastor es, efectivamente, bastante pobre, pero no deja de ser uno de los argumentos usualmente utilizados por una amplia mayoría de la población cuando se pone este debate sobre la mesa. El periodista, en tanto que ejerce como portavoz del ciudadano, tiene la obligación de trasladar ese tipo de cuestiones si están presentes en la calle. Esto es, de hecho, más que un ataque, una oportunidad para el entrevistado, que a través de su argumentación va a poder desmentir ciertos tópicos arraigados al ideario popular. Ana no queda como una estúpida, Ana pregunta, allá cada cual que se identifique con el discurso que quiera.


Ana Pastor con Manuela Carmena, en una de sus entrevistas más criticadas en la red



Lo que en realidad ocurre es que para el ciudadano de izquierdas resulta muy frustrante ver como una periodista que, supone, tiene una idea de sociedad similar a la suya, construya una entrevista capaz de atentar contra esa idea de sociedad. Es decir, si una periodista etiquetada como de izquierdas —ya no Ana Pastor, sino cualquiera— consigue dejar en evidencia a Pablo Iglesias o a Alberto Garzón en una entrevista, esto le genera una frustración porque piensa que esa entrevista va a tener una repercusión real que afecta negativamente a su idea de sociedad. Que eso lo haga un periodista de derechas, fastidia, pero al menos podrá recurrir a la excusa de la manipulación informativa que surge de la injerencia de los poderes fácticos en los grupos mediáticos. Que lo haga una periodista de izquierdas, sin embargo, le romperá los moldes completamente.

¿Cuál es la raíz del problema? Nada más ni nada menos que una concepción absolutamente equivocada del periodismo. Periodismo NO ES una herramienta de cambio social. Periodismo ES un instrumento de control de los poderes públicos. A mí también me atrae pensar en el hecho de que el periodismo actúe de un modo tal que consiga cambiar el pensamiento de la gente y llevar un gobierno de izquierdas al frente de nuestro país. Pero ese es un pensamiento peligrosamente interesado y que linda demasiado cerca de la propaganda política característica de los regímenes autoritarios. Los periodistas, aún en una situación de crisis del sistema dramática como la que estamos viviendo, no deben olvidar nunca su función, ni aunque sea momentáneamente. El cambio social lo deben mover otros agentes.



Prefiero pensar que si todos los periodistas fueran como Ana Pastor, si el periodismo estuviera poblado realmente por periodistas y no por conductores de la opinión pública, la sociedad tendría la madurez suficiente para despertar, y al pensar por sí misma, los resultados electorales se acercarían más a aquellos que corresponden con el interés general de la población. Pero el panorama mediático español está hoy controlado por esos mediadores de la opinión pública que son los bancos y las grandes empresas, y que tienen en sus lacayos portavoces a los periodistas. Mientras eso no cambie, y mientras que los españoles no seamos capaces de adquirir nuevos hábitos de consumo informativo que se alejen todo lo posible de los medios tradicionales, el cambio político no llegará nunca. No el 20-D, a tenor de las encuestas. De eso no me cabe ninguna duda.


31 de octubre de 2015

''Nuestro periódico se ha convertido en un producto imprescindible para el público''

Entrevista a Pedro Díaz Samino, corresponsal del diario HOY Jaraíz


Desde que era niño, a Pedro Díaz Samino le atraía todo lo relacionado, informativamente, con Jaraíz de la Vera, su pueblo. Cada verano, con la llegada de las fiestas municipales, Pedro esperaba con entusiasmo la publicación de la revista de ferias. Este hecho, en parte, marcó su vocación como periodista. Sin embargo, fue su padre quien más le influyó, inculcando en él la pasión por Jaraíz, la información y el periodismo.


Samino comenzó su andadura en los medios de comunicación en su adolescencia. Sus primeras colaboraciones las realizó en 'Actualidad', una revista mensual editada por la Organización Juvenil Española (OJE). Pero su trayectoria fue corta, pues no llegó al año de existencia al ser censurada por su acidez informativa; es decir, por contar lo que pasaba en la realidad. Todo el equipo de redacción fue expulsado de la OJE. Sin embargo, cuatro miembros, entre los que se encontraba Pedro, acabaron siendo corresponsales del diario HOY. ''Al acabar el Bachillerato, el único que siguió vinculado al periódico fui yo'', dice. Y así continúa hasta la fecha.


Pedro Díaz Samino, corresponsal de HOY (P. D. SAMINO)


Pregunta. -Aparte del diario HOY, ¿en qué otros medios ha colaborado?
Respuesta. -Durante la década de los ochenta fui corresponsal de Radio Nacional de España. También, durante el último año de su existencia, de la Hoja del Lunes de Badajoz. Dejé la corresponsalía de la radio porque profesionalmente me resultaba imposible compatibilizarlo todo: mi trabajo, el periódico y la radio. He colaborado, además, en la emisora local. Al final, llegó un momento en que tuve que seleccionar, y me quedé con HOY.

P. -¿Qué prefiere, radio, televisión o prensa?
R. -Prefiero la prensa. He hecho radio, y me gustó. Estuve muchas veces en la emisora de RNE en Cáceres, grabando. En televisión he ido como invitado. Intervine a principios de los noventa en varios programas, grabados en el Pirulí, y dirigidos por la recientemente desaparecida María Antonia Iglesias, con la que tengo alguna anécdota. Profesionalmente, no tengo experiencia en este medio. Pero, insisto, prefiero la prensa escrita.

P. -Hace dos años comenzó el hiperlocal HOY Jaraíz, ¿qué supuso esto para usted?
R. -Ha supuesto comenzar otra etapa periodística, muy apasionante y ambiciosa. Pero, sobre todo, para Jaraíz ha sido un salto cualitativo, pues cuenta con un periódico digital y un suplemento en papel mensual dedicado exclusivamente a él y a la comarca en lo que tenga que ver o esté relacionado con Jaraíz.

P. -¿Qué acogida tiene el periódico entre los ciudadanos?
R. -Creo que la acogida es excepcional. El suplemento mensual lo lee todo el mundo. Jóvenes y mayores, independientemente de la ideología y clase social. Se ha convertido en un producto imprescindible para el público en general, cada vez más demandado y reconocido. En cuanto al periódico digital, está abriendo Jaraíz al mundo. Está posibilitando que sea conocido por lo bueno que tiene, más de lo que los propios jaraiceños son capaces de valorar. Porque, el peor enemigo que tiene Jaraíz son los propios jaraiceños, lamentablemente. Sin embargo, la web HOY Jaraíz está creando conciencia de ser jaraiceño, aunque los detractores digan lo contrario. Pero, sobre todo, está sirviendo de nexo de unión entre los jaraiceños de la diáspora y los que residimos aquí. Los emigrantes son los que más valoran el proyecto multimedia que el diario HOY tiene en marcha en Jaraíz y en otras poblaciones extremeñas.

P. -¿Cree que gracias al periódico los jaraiceños se preocupan más por lo que ocurre en su pueblo?
R. -Desde luego. Ha creado escuela, pues a raíz de la puesta en marcha del hiperlocal, el proyecto multimedia de HOY, en Internet han surgido muchas iniciativas, especialmente en Facebook y Twitter. Eso sí, también hay mucho intrusismo. Esta es la parte negativa.

P. -HOY Jaraíz es un periódico que funciona sobre todo en Internet, ¿qué opina de ello? ¿Y de las redes sociales?
R. -No solo funciona en Internet. Diariamente, en el periódico matriz, el de papel, se publican noticias que, a su vez, se trasladan al digital de HOY y a HOY Jaraíz, enlazándose en las redes sociales. La más activa es Facebook, pero va ganando terreno Twitter, sobre todo por parte de gente que ni es de Jaraíz ni es de Extremadura y que les apasiona nuestra tierra. Las redes sociales son la globalización de la noticia, de la comunicación y también de la propagación de la falacia. La fiebre que padecemos ahora, supongo, poco a poco, irá bajando hasta regular este espacio. No sé cuándo, pero creo que llegará una ordenación si no espontánea, al menos no manipulada, separando la paja del grano, la basura de la calidad.

P. -¿Qué difusión tiene el periódico en el pueblo?
R. -Llega a triplicar a su número de habitantes entre todos los formatos. Es excepcional. Y con el marchamo de un producto bien hecho, independiente, objetivo y plural. Unos dicen que somos de derechas, otros de izquierdas y otros de no sé qué. Eso indica, dice un buen amigo, que estamos en la centralidad, que es la objetividad e imparcialidad. Relativamente hablando, claro.

P. -¿Se ha encontrado con algún problema a la hora de publicar noticias?
R. -Por parte del periódico, no. Pero por parte de los políticos y poderes fácticos, sí. He tenido y continúo teniendo problemas. Recientemente, en septiembre, uno bastante gordo, de motivación política. El HOY está perseguido por una parte de la casta política y del poder. Siempre está en fuera de juego, da igual quién mande. Yo no iba a ser menos. No es victimismo, es la realidad. Siempre nadamos contra corriente.

P. -¿Qué opina usted del periodismo actual?
R. -Que con la irrupción de las nuevas tecnologías ha dado un vuelco espectacular en todos los sentidos y órdenes. Esto ha cambiado al periodismo, a su forma de hacerlo y entenderlo. Pero, en el fondo, el periodismo es el mismo. Solo han cambiado los soportes y medios técnicos para hacer llegar su mensaje.