14 de noviembre de 2015

Viernes negro en París


La noche del viernes 13 París ha vivido uno de los episodios más terribles de su historia. Hasta ahora se han confirmado 127 muertos y más de 90 heridos graves en un baile de cifras que no ha dejado de aumentar en la pasada madrugada. El Estado Islámico ya ha confirmado su autoría en lo que viene a ser el mayor atentado yihadista producido en la Europa occidental.





Los hechos comenzaron en los alrededores del Stade de France, donde se estaba disputando el partido amistoso entre las selecciones de fútbol de Francia y Alemania. Tres explosiones producidas por kamikazes se escucharon y fueron captadas por las cámaras que retransmitían el partido en directo: la primera a los 16 minutos, la segunda a los 45 minutos y la tercera al inicio de la segunda parte. Estas explosiones no produjeron víctimas a parte de los propios kamikazes: eran la señal de guerra. A pesar de ello, el partido no fue suspendido para no provocar el pánico de los 78000 espectadores, que tuvieron que ser aislados en el interior de estadio por motivos de seguridad y no fueron desalojados hasta pasadas la una de la noche. Ya conscientes del drama vivido, los aficionados entonaron 'la marsellesa' a la salida del estadio.

El presidente François Hollande estaba presente en el estadio y fue inmediatamente desalojado tras la primera explosión. Poco después se producían una serie de tiroteos en el este de París: en la calle Charonne, en la Fontaine au roi, en la calle Alibert y en el bulevar Voltaire. Estos tiroteos se llevaron un total de, al menos, 49 muertos, entre ellos uno de los atacantes. Sobre las 21:45 se produjo el ataque en la sala de fiestas Batacan, donde se celebraba un concierto de música del grupo Eagles of Death Metal. Cuatro asaltantes de entre 15 y 18 años irrumpieron a cara descubierta en la sala, con capacidad para 1500 personas, armados con fusiles de asalto kalashnikov, y vaciaron tres cargadores sobre los presentes en un tiroteo que duró más de 10 minutos. Después tomaron al resto de personas que no habían conseguido huir como rehenes durante más de tres horas, hasta que las fuerzas especiales consiguieron entrar el teatro y recluir a los terroristas en la segunda planta. Tres de ellos activaron sus cinturones explosivos, el cuarto fue abatido a tiros.

Para entonces, el horror estaba servido. Quedaban por contar los cadáveres de Bataclán, que en medio de la madrugada elevaron el número de víctimas hasta las 127 que, de momento, hay confirmadas. Hollande había declarado el estado de Emergencia y anunciado el cierre de fronteras. El 13-N ya era parte viva de nuestra historia.



Estos han sido los sucesos. No tenía previsto tener que hablar sobre algo tan terrible. Había preparado un artículo sobre el proceso catalán que subiré el domingo que viene. No me alegra haber tenido que cambiar de planes. Pero quiero dejar constancia de dos cosas sobre las cuales debemos reflexionar muy seriamente tras este trágico episodio:






Primero. Me ha parecido absolutamente deplorable y vergonzosa la actitud de las televisiones españolas frente al suceso. Una vez se conocieron los hechos, ninguna televisión se dignó a cortar su hedionda mierda de programación para informar en directo sobre lo que estaba ocurriendo. ¿Qué era aquello tan importante que estaban retransmitiendo, que no se podía interrumpir bajo concepto ninguno? En TVE, cine; En Antena 3, Tu cara me suena; en Telecinco, Sálvame deluxe; en Cuatro, Hermano mayor y en La Sexta, Equipo de investigación. Nuevamente la radio e Internet fueron los mejores aliados para quienes quisimos estar informados. Antena 3 sólo cortó Tu cara me suena ya casi a las 12 de la noche debido a la presión de las redes sociales y ofreció un breve de 8 minutos, para luego seguir con el programa musical. El Canal 24 horas (junto con 13 TV) fue el único que dedicó una cobertura en directo, pero cabe destacar que este canal tiene una audiencia media que no llega al 1% de share. Un dato que anoche multiplicaron por ocho para alcanzar una cifra de 7,7%, por lo que los directivos no pueden escudarse en la audiencia para justificar el hecho de que no cortaran la conexión. Los ciudadanos no somos tan ignorantes ni tan desinteresados como algunos pretenden hacernos creer.

Aquí vengo a elogiar, eso sí, el trabajo del equipo de TVE 24h que realizaron una excelente cobertura del suceso conectando frecuentemente con diversos corresponsales y manteniéndonos al tanto de las reacciones internacionales. No he de decir lo mismo de la calidad del debate que se llevó a cabo en el plató, comandado por periodistas rancios y de la derecha más casposa, pero poco más podíamos esperar de TVE. Por lo menos me mantuvieron informado, eso sí, siempre un paso por detrás de los medios digitales y tres pasos por detrás de Twitter.









Segundo. Que esta tragedia no sirva para alimentar el odio a los refugiados y la islamofobia. Ya lo dije tras los atentados de Charlie Hebdo, y hoy lo vuelvo a reivindicar. No debemos culpar al Islam por estos crímenes. Mucho cuidado con confundir las causas del problema con sus consecuencias. Los refugiados que están llegando a todas partes de Europa huyen de los mismos asesinos que ayer perpetraron el ataque a la capital francesa. Allí en Siria hay miles de musulmanes que están luchando por liberar a su país de las garras del ISIS. Este tipo de atentado que tanto nos escandaliza es el pan de cada día para los países en que el Estado Islámico tiene instauradas sus bases. El jueves mismo, tuvo lugar un ataque terrorista en Lebanon (Líbano) que dejó decenas de muertos y no he visto un solo medio de comunicación que se haya hecho eco de ello. Os dejo una imagen del hecho:





Y para los que defienden el cierre de fronteras, con tal de asegurarnos de que ningún ISIS se infiltre en los refugiados, cabe recordarles una cosa. La Guerra de Siria la hemos provocado nosotros. El ISIS ha sido un grupo armado, entrenado y financiado por los países de la OTAN, con Estados Unidos, Gran Bretaña y Francia a la cabeza. El presidente Hollande admitió hace unos meses haber entregado armas letales a los rebeldes sirios. Los motivos, una vez más, los intereses petrolíferos. Ahora es, por tanto, nuestra responsabilidad acoger a los refugiados. De todos modos, dudo mucho que los miembros del ISIS, la mayoría, por cierto, mercenarios reclutados a través de Internet, necesiten esconderse entre los refugiados para acceder a los países de Europa. La mayoría ya están instalados, o pueden viajar a través de otros métodos más cómodos.




El presidente Hollande con Salmán bin Abdulaziz, dictador de Arabia Saudita, uno de los países que han financiado el ISIS


Cría cuervos y te sacarán los ojos. El ISIS es producto de las políticas imperialistas llevadas a cabo por los países occidentales, que ahora no saben como reaccionar frente a un problema que se les ha ido de las manos. Pasó con Al-Qaeda y vuelve a ocurrir ahora. No aprendemos de nuestros errores. Y mientras tanto, las televisiones callan y se llenan la boca de palabras vacuas y políticamente correctas. Ocultando a la gente la raíz del problema lo único que consiguen es seguir fomentando un odio injustificado que cada vez está más asentado en nuestra sociedad. Hoy Europa llora lágrimas rojas, blancas y azules. Por la noche en Oriente Medio las estrellas verdes gritarán con angustia y dolor, testigos una jornada más de las masacres que el hombre acomete en nombre de un dios que no nos acogerá. Este es el mundo que entre todos hemos provocado. Hoy yo lloro nuestra desgracia.



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