La noche del viernes 13
París ha vivido uno de los episodios más terribles de su historia.
Hasta ahora se han confirmado 127 muertos y más de 90 heridos graves
en un baile de cifras que no ha dejado de aumentar en la pasada
madrugada. El Estado Islámico ya ha confirmado su autoría en lo que
viene a ser el mayor atentado yihadista producido en la Europa
occidental.
Los hechos comenzaron en
los alrededores del Stade de France, donde se estaba disputando el
partido amistoso entre las selecciones de fútbol de Francia y
Alemania. Tres explosiones producidas por kamikazes se escucharon y
fueron captadas por las cámaras que retransmitían el partido en
directo: la primera a los 16 minutos, la segunda a los 45 minutos y
la tercera al inicio de la segunda parte. Estas explosiones no
produjeron víctimas a parte de los propios kamikazes: eran la señal de
guerra. A pesar de ello, el partido no fue suspendido para no
provocar el pánico de los 78000 espectadores, que tuvieron que ser
aislados en el interior de estadio por motivos de seguridad y no
fueron desalojados hasta pasadas la una de la noche. Ya conscientes
del drama vivido, los aficionados entonaron 'la marsellesa' a la
salida del estadio.
El presidente François
Hollande estaba presente en el estadio y fue inmediatamente
desalojado tras la primera explosión. Poco después se producían
una serie de tiroteos en el este de París: en la calle Charonne, en
la Fontaine au roi, en la calle Alibert y en el bulevar Voltaire.
Estos tiroteos se llevaron un total de, al menos, 49 muertos, entre
ellos uno de los atacantes. Sobre las 21:45 se produjo el ataque en
la sala de fiestas Batacan, donde se celebraba un concierto de música
del grupo Eagles of Death Metal. Cuatro asaltantes de entre 15 y 18
años irrumpieron a cara descubierta en la sala, con capacidad para
1500 personas, armados con fusiles de asalto kalashnikov, y vaciaron
tres cargadores sobre los presentes en un tiroteo que duró más de
10 minutos. Después tomaron al resto de personas que no habían
conseguido huir como rehenes durante más de tres horas, hasta que
las fuerzas especiales consiguieron entrar el teatro y recluir a los
terroristas en la segunda planta. Tres de ellos activaron sus
cinturones explosivos, el cuarto fue abatido a tiros.
Para entonces, el horror
estaba servido. Quedaban por contar los cadáveres de Bataclán, que
en medio de la madrugada elevaron el número de víctimas hasta
las 127 que, de momento, hay confirmadas. Hollande había declarado
el estado de Emergencia y anunciado el cierre de fronteras. El 13-N
ya era parte viva de nuestra historia.
Estos han sido los sucesos.
No tenía previsto tener que hablar sobre algo tan terrible. Había
preparado un artículo sobre el proceso catalán que subiré el domingo
que viene. No me alegra haber tenido que cambiar de planes. Pero
quiero dejar constancia de dos cosas sobre las cuales debemos
reflexionar muy seriamente tras este trágico episodio:
Primero. Me ha parecido
absolutamente deplorable y vergonzosa la actitud de las televisiones
españolas frente al suceso. Una vez se conocieron los hechos,
ninguna televisión se dignó a cortar su hedionda mierda de
programación para informar en directo sobre lo que estaba
ocurriendo. ¿Qué era aquello tan importante que estaban
retransmitiendo, que no se podía interrumpir bajo concepto ninguno? En TVE, cine; En
Antena 3, Tu cara me suena;
en Telecinco, Sálvame deluxe;
en Cuatro, Hermano mayor y
en La Sexta, Equipo de investigación.
Nuevamente la radio e Internet fueron los mejores aliados para
quienes quisimos estar informados. Antena 3 sólo cortó Tu
cara me suena ya casi a las 12
de la noche debido a la presión de las redes sociales y ofreció un breve
de 8 minutos, para luego seguir con el programa musical. El Canal 24
horas (junto con 13 TV) fue el único que dedicó una cobertura en
directo, pero cabe destacar que este canal tiene una audiencia media
que no llega al 1% de share. Un dato que anoche multiplicaron por
ocho para alcanzar una cifra de 7,7%, por lo que los directivos no
pueden escudarse en la audiencia para justificar el hecho de que no
cortaran la conexión. Los ciudadanos no somos tan ignorantes ni tan
desinteresados como algunos pretenden hacernos creer.
Aquí vengo a elogiar,
eso sí, el trabajo del equipo de TVE 24h que realizaron una
excelente cobertura del suceso conectando frecuentemente con diversos
corresponsales y manteniéndonos al tanto de las reacciones
internacionales. No he de decir lo mismo de la calidad del debate que
se llevó a cabo en el plató, comandado por periodistas rancios y de
la derecha más casposa, pero poco más podíamos esperar de TVE. Por
lo menos me mantuvieron informado, eso sí, siempre un paso por
detrás de los medios digitales y tres pasos por detrás de Twitter.
Segundo. Que esta tragedia no sirva para alimentar el odio a los refugiados y la islamofobia. Ya lo dije tras los atentados de Charlie Hebdo, y hoy lo vuelvo a reivindicar. No debemos culpar al Islam por estos crímenes. Mucho cuidado con confundir las causas del problema con sus consecuencias. Los refugiados que están llegando a todas partes de Europa huyen de los mismos asesinos que ayer perpetraron el ataque a la capital francesa. Allí en Siria hay miles de musulmanes que están luchando por liberar a su país de las garras del ISIS. Este tipo de atentado que tanto nos escandaliza es el pan de cada día para los países en que el Estado Islámico tiene instauradas sus bases. El jueves mismo, tuvo lugar un ataque terrorista en Lebanon (Líbano) que dejó decenas de muertos y no he visto un solo medio de comunicación que se haya hecho eco de ello. Os dejo una imagen del hecho:
Y para los que defienden
el cierre de fronteras, con tal de asegurarnos de que ningún ISIS se
infiltre en los refugiados, cabe recordarles una cosa. La Guerra de
Siria la hemos provocado nosotros. El ISIS ha sido un grupo armado,
entrenado y financiado por los países de la OTAN, con Estados
Unidos, Gran Bretaña y Francia a la cabeza. El presidente Hollande
admitió hace unos meses haber entregado armas letales a los rebeldes
sirios.
Los motivos, una vez más, los intereses petrolíferos. Ahora es, por
tanto, nuestra responsabilidad acoger a los refugiados. De todos
modos, dudo mucho que los miembros del ISIS, la mayoría, por cierto,
mercenarios reclutados a través de Internet, necesiten esconderse
entre los refugiados para acceder a los países de Europa. La mayoría
ya están instalados, o pueden viajar a través de otros métodos más
cómodos.
El presidente Hollande con Salmán bin Abdulaziz, dictador de Arabia Saudita, uno de los países que han financiado el ISIS
Cría cuervos y te
sacarán los ojos. El ISIS es producto de las políticas
imperialistas llevadas a cabo por los países occidentales, que ahora
no saben como reaccionar frente a un problema que se les ha ido de
las manos. Pasó con Al-Qaeda y vuelve a ocurrir ahora. No aprendemos
de nuestros errores. Y mientras tanto, las televisiones callan y se
llenan la boca de palabras vacuas y políticamente correctas.
Ocultando a la gente la raíz del problema lo único que consiguen
es seguir fomentando un odio injustificado que cada vez está más
asentado en nuestra sociedad. Hoy Europa llora lágrimas rojas,
blancas y azules. Por la noche en Oriente Medio las estrellas verdes
gritarán con angustia y dolor, testigos una jornada más de las
masacres que el hombre acomete en nombre de un dios que no nos
acogerá. Este es el mundo que entre todos hemos provocado. Hoy yo
lloro nuestra desgracia.
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