3 de noviembre de 2015

El titiritero

Día 1: Invisible en un mundo destacado por la extravagancia se acercó a mí. Me presenté escéptica en un principio; no confiaba en las personas. Sin embargo, me sedujo con la zalamería de sus palabras.

Día 2: Encuentro irreal que podía pasar como un sueño. Me había olvidado de él. Sin embargo, él no se olvidó de mí.

Día 3: Cada día era más especial. Intentaba indagar en lo más profundo; que le demostrara quién era en realidad. La dulzura y calor de sus palabras me envolvían.

Día 7: Se había cumplido una semana de nuestros constantes encuentros. Me analizó por completo: risas, aficiones, gustos, deseos, anhelos y deleites; todo aquello que amaba y consideraba parte de mí.

Día 10: El amor crecía y se hacía cada vez más profundo. No lograba sacarlo del pensamiento. Era el motivo de mi risa e inspiración diaria; mi más profundo anhelo.

Día 20: Habíamos llegado a una relación seria y profunda. Tanto, que parecía parte de mí y yo parte de él. Sin embargo, me sentía un poco débil, pero no importaba. Poco se requiere para estar enamorado, pero nadie ha pensado en sus consecuencias...

Día 48: Los dolores se hicieron cada vez más profundos. Ya no era tan hermoso como antes. El roce de nuestras miradas se convirtió en un mero anhelo. Ahora existían los secretos...

Día 67: Ojeras, caídas constantes, debilidad, dificultad respiratoria, cansancio incluso al comer...No sabía qué iba a pasar.

Día 78: No podía pronunciar palabra. Poco a poco la debilidad aumentaba y no se daba cuenta. Parece que mientras más débil era, él se hacía más fuerte.

Día 97: En un gesto de amor y a penas fuerza corporal decidí levantarme, acercarme y hablarle. Sentía una presión constante en mis brazos y piernas. No podía moverlas. Pero, no le di importancia.

Día 105: La monotonía fue mi fiel compañera; mi motivación diaria. El sol poniente alumbraba la mirada de la que alguna vez se ilusionó con el amanecer. La luna reflejaba el llanto de un rostro débil, sin brillo; sin color...

Día 120: De forma inconsciente realicé una maniobra que nunca pensé realizar en vida, solo en mis más profundos sueños...

Iba de un lado a otro, caminaba, saltaba de aquí para allá…Mi mente era consciente pero mi cuerpo funcionaba a su manera. Aquella cárcel corpórea me empujaba hacia un destino desconocido. Un destino diferente al mío.

Un movimiento horizontal, vertical y después un salto diagonal. Un paso a la derecha y otro a la izquierda. Me guiaba a cualquier dirección; dirección mediante sus cuerdas. Dichas cuerdas son lazos invisibles que amarran el corazón y lo destruyen lentamente; cuerdas sutilmente disfrazadas que congelan el alma y no permiten avanzar; que te culpan por el error cometido y destruyen la ilusión de continuar. Solo anhelan controlar tu forma de pensar; aquello que quieres hacer y que harás.

Si le invitas él entrará. Solo de ti depende cortarlas o dejarle pasar.

¿Que cómo lo sé? Alguna vez fui su prisionera. Si, prisionera de aquel que destruye los sueños. Ahora me llaman superviviente solo por haber sido valiente; por haber vencido el miedo...Por haber vencido a aquel al que llaman titiritero.

D.V

You should take yor decision / "Tuya es la decisión".



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