20 de diciembre de 2015

Perder

Muchas veces sin darnos cuenta no somos conscientes de lo que perdemos. Aquello que es verdaderamente importante para nosotros y recordamos esa frase tan renombrada “solo apreciamos algo cuando lo hemos perdido”. A veces porque no hay otra salida y nos es arrebatado y por más que queremos no podemos recuperarlo. La perdida de un ser querido donde nuestras lágrimas amargas y cristalinas esta reflejado aquel cariño y amor que ahora solo serán para el recuerdo. Ese recuerdo en forma de fragmentos que asaltan nuestra memoria con una sonrisa agridulce.

Podemos perder aquello que queremos por nuestra voluntad y nuestro error. Ese error que nos invade, anula nuestros sentidos y nos controla como un simple títere: orgullo. No somos capaces de poder escuchar más que nuestra propia voz y no nos damos cuenta de que estamos perdiendo algo que una vez fue importante para nosotros. Poco a poco lo alejamos de nosotros sin darnos cuenta que destruimos aquello que una vez construimos o conseguimos, pero que ahora pierde su valor y su encanto.

Nos damos cuenta de que hemos perdido aquello que formaba parte de nosotros, al volver el tiempo y nuestra voluntad. Vuelven a su lugar y pensamos con claridad y firmeza. Nos asaltan esas preguntas que nos dividen: ¿podemos recuperar aquello que perdimos?, ¿debemos asumir nuestro error?, ¿realmente era importante para nosotros?.

En este punto podemos tomar dos caminos: recuperar aquello que perdimos o dejarlo ir. Pensar aquello que creemos que es lo correcto y sin el futuro sentir resentimiento hacia nosotros mismos o arrepentimiento.


No hay comentarios:

Publicar un comentario